jueves, octubre 07, 2010

Una adecuada definición de la marca abre nuevas posibilidades para trabajar con ella

Una adecuada definición de un problema o tema de investigación es crucial para el trabajo posterior. Si bien esto parece algo de sentido común, hay muchos casos donde no hay una precisa definición del objeto que se pretende investigar o analizar. La consecuencia es que si no hay una buena definición de los términos, la diversidad de caminos a tomar pueden ser muy grandes y las incertezas de los resultados aún mayores.

Esta situación se repite en el campo del mercadeo y la comunicación, y lo podemos ver con un tema tan crítico como el de las marcas. No hay una precisa definición de lo que entendemos por marca y eso dificulta el análisis y en consecuencia las posibilidades de gestión sobre la misma. La mayoría de los debates y discuciones se ocupan de ambiguedades provocadas por la falta de un acuerdo sobre lo que es está hablando.

Es importante que se avance en una definición, no se pretende que sea algo inmutable en el tiempo. Fenómenos como los de la marcas son cambiantes y evolucionan según las condiciones del entorno. Pero el rigor y la disciplina de analizarlas y definir sus términos en cada momento y ambiente es mucho más sano y fructífero que trabajar con una noción vaga, que implica la mayoría de las veces decisiones que no tienen un rumbo definido, de muy baja eficiencia.

La clave está en hacer un ejercicio continuo de definición de los términos, de que es lo que entendemos por marca. Este ejercicio hará mucho más claro el proceso de definir herramientas de trabajo, así como las estrategias de gestión adecuadas.

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